ESCULTORES GRIEGOS DEL SIGLO IV a.C.
Si en la época clásica la escultura griega había estado presidida por la serenidad de formas y el equilibrio, los escultores del siglo IV a.C., van a prestar una mayor atención a la expresión de los sentimientos en los rostros. Es ahora cuando el individualismo y el psicologismo encuentran eco en el arte griego. Scopas es el introductor del elemento pasional en la escultura (pathos) y lo consigue mediante una expresiva agitación y vibración de los pliegues por medio de una estructura de masas redondas de proporciones sobrias y simples. Todo ello lo observamos en la “Cabeza de Meleagro” (Museo de la Villa Medici, Roma), en cuyo rostro se refleja la trágica expresión de una muerte inmediata mediante la plasmación de los ojos hundidos, la mirada visionaria, la boca entreabierta y los cabellos revueltos que proporcionan efectos de impresionantes claroscuros. Igualmente sobrecogedora es la “Ménade furiosa” (Museo Albertino de Dresde) con la que Scopas representa a una de las ninfas...